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Combatir el sobrepeso infantil

Decir que los niños tienen sobrepeso porque no se mueven es falso e injusto, y sin embargo es el mensaje que durante años están lanzando las autoridades político-sanitarias y la industria alimentaria. Lo que sucede es que no se mueven lo suficiente porque tienen sobrepeso. No es justo esperar que los niños soporten la poderosa atracción que ejercen los productos repletos de azúcar y grasas, publicitados por todos los medios por ávidos expertos, y que invaden literalmente el espacio público y privado. Por todo ello, en este libro describo las sutiles trampas psicológicas que la poderosa industria alimentaria emplea en su publicidad y cómo diseña las estrategias de muchos programas de prevención (con la interesada connivencia de las políticas sanitarias), del problema que ella misma ha contribuido a crear. Margaret Chan, directora de la OMS y Julio Basulto, un gran dietista , lo exponen claramente en el siguiente enlace.

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“Ser primer día que yo comer galletaaa”

 

 

Entre el aceite de palma, insano y omnipresente (Juan Revenga lo explica muy bien aquí) en todo tipo de productos de bollería, el azúcar en dosis elevadas,  y la sal en cantidad considerable que algunas contienen (tipo TUC®,  las famosas Digestive®, Oreos® y similares), las galletas se han convertido, con todo merecimiento, en alimentos insanos de nulo interés nutricional. Si pinchas en el vídeo que pongo a continuación, verás un secuencia rescatada desde el pasado:

 

Este divertido vídeo, ya con unos añitos,  demuestra el porqué del enérgico rechazo que mostramos los pediatras y los dietistas-nutricionistas a su  consumo, normalizado y establecido durante decenios, estimulado por Hero ™  desde los 4 meses de vida (hasta los 6 meses no se recomienda actualmente introducir nada diferente a la leche materna o de fórmula), ofertado por muchas otras marcas desde los 12 meses y que aún sigue apareciendo en diversas guías “oficiales”.

El aprendizaje del sabor dulce, a través de ellas, en edades tan tempranas de la vida, condiciona de manera importante, la aceptación de otros sabores menos “potentes” como sucede con las hortalizas, legumbres y frutas, además de educar la afición (algunos autores hablan de adicción)  al sabor dulce para toda la infancia. Evidentemente, el tono irónico del vídeo, teatraliza y exagera la sorpresa que muestra el famoso Monstruo de las Galletas, con el descubrimiento del “increíble” gusto de las galletas y  la posterior transformación de su vida, pero la verdad no anda muy lejos, pues en el interior del cerebro del bebé,  hay cambios profundos que permanecerán mucho tiempo. Es evidente que si las hacemos en casa,  con avena y plátano, por ejemplo, sin añadir azúcar, el tema cambia; pero como no es lo habitual, sino que lo fácil es comprar lo que el súper nos ofrece de manera atractiva, este post intenta informar de los problemas que acarrean la compra de estos productos.  Aunque es evidente, os informo que en las dos imágenes de galletas para bebés que podéis ver en este post, las cifras de azúcar y sal, que se ven de manera clara con letras de color blanco, han sido añadidas con programas de retoque fotográfico; estaría bien que por ley figuraran siempre de manera tan clara. Seguro que muchas familias lo pensarían antes de comprarlas, pero  ¿quién legisla en política alimentaria? La respuesta ya la conocéis, pero por si acaso la podéis leer aquí.

Como siempre, muchos sanitarios,  educadores de guarderías, colegios,  y familias en general, manifestarán que soy muy exagerado y que por una galleta “de vez en cuando” no pasa nada. En realidad, se puede afirmar que dicha locución es una manera de autoengañarnos, porque  ese “devezencuando” es cada 2-3 días; además ese “devezencuando” se aplica a la crema de cacao, al zumo, al cruasán con cuernitos de chocolate, a la visita a la pizzería el viernes, o al Burguer King® el sábado por la tarde, etc.,  con lo que al final cada día entra en la dieta de cualquier niño, un producto insano, lo que hace un mínimo (hay días que entran 2, 3 y 4 ) de 365 productos insanos al año: una barbaridad. El que todo el mundo vea normal, comer a cualquier hora y cualquier día, productos hiperprocesados altos en densidad energética y bajos en valor nutricional, no significa que no tenga consecuencias a medio y largo plazo.  

En esta imagen muestro una observación personal en mi consulta reproducida con permiso de la familia:  bebé de 15 meses con galletas “Simpson” cuyo contenido en azúcar es del 25 % . Además hay que saber que tienen casi 1 g% de sal cuando el límite para considerar un producto “alto en sal” está en 1,25 g %

Entre el 2006 y el 2007, el Monstruo de las Galletas, ante el increíble avance del sobrepeso y la obesidad infantil tuvo que cambiar de discurso, explicando y asumiendo que el consumo de galletas debería de ser ocasional,  aunque las marcas de alimentos mal llamados “infantiles”, pongan en el envase: adaptadas para el bebé (pero no para su páncreas), enriquecidas en calcio, hierro y vitaminas, mensajes que confunden al consumidor ya que solo cabe una interpretación: es un alimento fabuloso para tu bebé, cuando resulta que la guía 0-3 de la Generalitat de Cataluña (pg 6) y la OMS lo dejan muy claro afirmando que no se deberían añadir azúcar, ni miel, ni edulcorantes en los alimentos o en la dieta de lactantes y niños pequeños.

Todo lo que se ha comentado hasta aquí es extrapolable, lógicamente, a las papillas en las que figuran las galletas como elementos integrantes de su composición, y también a cualquier otra papilla industrial que lleve azúcares añadidos o cereales altamente hidrolizados o dextrinados, pues en este caso se ha procesado el almidón de las harinas que los constituyen, rompiéndolo en “trocitos” más pequeños de tal manera que se forman maltosa, dextrinomaltosa y glucosa. Como puedes comprobar, estas 3 palabras acabadas en “osa” suenan a azúcar, ¿no? Así, es fácil entender por qué en muchas presentaciones de papillas industriales de bebés afirman en el envase que no llevan azúcares añadidos, pero saben dulce  porque ya están en la misma harina. Nos lo explica muy bien Julio Basulto en este post.

 

Otro día hablamos de las alternativas a estas papillas y a las galletas…industriales.

 

Comentarios:

  • Javier Santos
    Marzo 2, 2017en11:30 am

    Gracias por dar otro martillazo en contra de las puñeteras galletas. Estoy cansado de que me miren raro, cansado de que a mi hijo le ofrezcan galletas y no poder quitársela (sería peor, lo mejor, no ofrecer, no prohibir), cansado de la cantinela devezencuando. Que no, que no es de vez en cuando, que es todos los días, varias veces.
    Me duele especialmente el tema de los cereales. Lo supe tarde. Y me parece rastrero. Creo que nadie debería tener que sospechar de un producto hecho expresamente para la alimentación infantil. Ningún adulto toma papilla de cereales, así que no lo veo equivalente a las galletas. Las galletas podemos sospechar fácilmente que son poco saludables. De un cereal, sin azúcar añadido, nadie debería sospechar. Lástima, hay que hacerlo.
    Lo dicho, gracias por el post, que comparto con amigos.

    • Dolors Mateu Pino
      Marzo 2, 2017en9:23 pm

      Estoy contigo Javier, a mi me pasa con mi hijo y es una lucha constante con el entorno y que te digan radical o incluso taliban, pero por suerte hay profesionales como Carlos Casabona, Julio Basulto o Juan Revenga, entre otros que te ayudan a no sentirte sola o un bicho raro! Gracias

    • Dolors
      Marzo 2, 2017en9:24 pm

      Estoy contigo Javier, a mi me pasa con mi hijo y es una lucha constante con el entorno y que te digan radical o incluso taliban, pero por suerte hay profesionales como Carlos Casabona, Julio Basulto o Juan Revenga, entre otros que te ayudan a no sentirte sola o un bicho raro! Gracias

  • Maria Magdalena Reynes
    Marzo 2, 2017en10:53 pm

    Muy buen artículo! No se puede decir más claro. Como siempre los que pensamos así somos considerados bichos raros porque la sociedad está gobernada por la industria. Como profesora de biología quiero remarcar la necesidad de una asignatura de nutrición para la ESO.

      • Maria Magdalena Reynes
        Marzo 2, 2017en11:28 pm

        Si Carlos, totalmente de acuerdo, incluso haciendo cursos para padres… Enhorabuena por tu libro!

  • Patricia
    Marzo 3, 2017en9:09 am

    Como bióloga estoy de acuerdo en todo, como madre me planteo…vale, esto ya me lo sé pero, qué hago? Vivo en esta sociedad! Las galletas y este tipo de comida me rodea por todas partes, no tengo tiempo de hacer galletas caseras, y me canso de pelear con todo el mundo…

  • Alicia Gil Magariños
    Marzo 16, 2017en1:01 pm

    Muy buen articulo. Me parece muy necesario además, porque todos tenemos claro que la bollería es mala (aunque algunos la coman saben que es mala) pero nadie incluye a las dichosas galletas en la bollería, y si lo son. Eres la rara porque no das galletas a tus hijos todos los días para desayunar y merendar. Un día me pasó una cosa graciosa por decirlo así, estábamso mi hija y yo con otras dos madres y sus respectivos churumbeles viendo a los papas en una carrera, y mi hija tenía hambre y le di anacardos crudos y orejones naturales que tenía en la mochila (y le encantan además), y una madre me dice que uiiii los frutos secos, que se los de con cuidado que engordan jajaja , acto seguido a su hijo le entró el hambre de ver a la mía y que le dio? galletas tosta rica oceanix ¿como? ¿que? acaso eso no engorda (ya que esa parece ser su única preocupación. flipando me quedé. gracias por el artículo

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